LA PERSISTENTE MEMORIA

Detenidos desaparecidos, Ejecutados políticos, Muertos en protestas

COMUNA DE EL BOSQUE

La represión y violencia se desataron en todo el país, a partir del 11 de septiembre de 1973, golpeando duramente a los partidarios del Gobierno de la Unidad Popular. El miedo y el terror, impuesto por la Junta Militar, se hicieron sentir en las poblaciones, lugares de trabajo, recintos universitarios, campos y ciudades.

La Dictadura actuó con todos sus medios y en total impunidad, amparada en la supresión de las garantías individuales…la democracia en Chile había dejado de existir.

En Santiago, el control de la ciudad se impuso a tiros; cientos de personas desarmadas fueron asesinadas en las calles; se realizaron allanamientos masivos en las poblaciones e industrias, miles de compatriotas fueron trasladados a Centros de Detención, en donde se les torturó, asesinó y se les hizo desaparecer.

En la Zona Sur de Santiago las poblaciones fueron duramente reprimidas. Con largas historias de lucha social y cooperativismo son el lugar donde reside “el enemigo”. Se multiplicaron los secuestros y detenciones, muchas de ellas en los domicilios de las víctimas, desde donde son sacadas, violentamente, ante la mirada de familiares y vecinos. En estos operativos participó un fuerte contingente militar, proveniente principalmente de la Escuela de Infantería de San Bernardo y de la Base Aérea El Bosque.

En la comuna de El Bosque, en aquel entonces parte de San Bernardo y La Cisterna, militantes de Partidos de Izquierda, trabajadores, estudiantes, pobladores, empleados públicos y dirigentes sindicales, que alguna vez recorrieron estas calles, son asesinados y hechos desaparecer. A ellos recordamos hoy…sus sueños, sus convicciones….su sacrificio.

Su memoria nos interpela. Es un llamado a no olvidar, para que Nunca Más en Chile vuelva a ocurrir una tragedia como esta. Pero también su recuerdo es el de personas fuertemente comprometidas con Chile, su gente y su tiempo…su legado es nuestra memoria…

Alonso Gahona Chávez

32 años, Militante del Partido Comunista, padre de dos hijos,  dirigente sindical Trabajadores    Municipalidad de la Cisterna.  Detenido el día 8 de septiembre de 1975, alrededor de las 19:00 horas, en la vía publica, mientras transitaba a la altura del paradero 26 de la Gran Avenida, en dirección a su casa, en calle Alejandro Guzmán Detenido Desaparecido.

 

Jorge Grez Aburto

28 años, Fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionario MIR en la ciudad de Concepción, Militante del Partido Socialista,  padre de una hija, artesano en cuero, ex estudiante de medicina y filosofía de la Universidad de Concepción., detenido el 23 de mayo por agentes de la DINA en el Centro de Santiago. Detenido Desaparecido.

Marcos Quiñones Lembach

26 años, militante del MIR, detenido el 27 de julio de 1974. Empleado Publico, ex dirigente de la Salud. Detenido Desaparecido.  Población Las Acacias.

Miguel Rodríguez Gallardo

23 años, militante del Partido Comunista,padre de dos hijos. Detenido el 28 de agosto de 1975, mientras se dirigía desde su domicilio a su trabajo. Detenido Desaparecido. Población Santa Helena.

José Santander Miranda

29 años, militante del Partido Comunista, padre de dos hijos, , ex dirigente de la CUT y de la Tesorería General de la Republica, operador de IBM. Detenido el 06 de agosto de 1976 en Avenida Central mientras esperaba locomoción colectiva. Detenido Desaparecido. Villa El Esfuerzo.

Artagnan Rodríguez González

27 años, cerrajero, vinculado al MIR, detenido el 24 de agosto de 1974. Detenido Desaparecido. Población Santa Laura

Jesús Rodríguez González

25 años, obrero, detenido el 22 de agosto de 1974 en su domicilio. Detenido desaparecido. Población Santa Laura.

 

David Edison Urrutia Galaztia Galaz

25 años, militante del Partido Comunista, carpintero y estudiante del DUOC, detenido el 20 de diciembre de 1975. Sus restos fueron encontrados en 1995 en Peldehue, hoy Fuerte Arteaga. Población Cóndores de Chile.

 

Guillermo Abarca Leiva

27 años, obrero de la construcción. Detenido el 20 de octubre de 1973 en un operativo militar realizado en la población 4 estrellas por efectivos de la Escuela de Infantería de San Bernardo, ejecutado el 21 de Octubre. Villa 4 Estrellas.

Víctor Valdivia Vásquez

18 años, obrero de la fabrica de helados Piamonte. Detenido el 22 de octubre de 1973 en el hospital Parroquial de San Bernardo, luego de sobrevivir a  una ejecución por parte de efectivos de la Escuela de Infantería. Detenido Desaparecido. Villa 4 Estrellas.

 

Miguel Ángel Valdivia Vásquez

16 años, obrero. Ejecutado por efectivos del Regimiento de Infantería del Ejercito de San Bernardo el 21 de octubre de 1973. Villa 4 Estrellas

Segundo Fernando Valdivia Vasquez

20 años, obrero. Ejecutado por efectivos del Regimiento de Infantería del Ejercito de San Bernardo el 21 de octubre de 1973. Villa 4 Estrellas.

Edras de las Mercedes Pinto Arroyo

48 años, Militante del Partido Comunista, padre de 8 hijos, chofer y ex funcionario de la cámara de diputados. Detenido el 20 de diciembre de 1976 a las 10:30 en casa de su madre, ubicada en calle Patricio Lynch.

 

José Enríquez Espinoza Santic

24 años, Cabo Segundo de Aviación. Detenido el 19 de octubre de 1973 en la Escuela de Aviación Capitán Avalos, trasladado a la Academia de Guerra Aérea y luego a la Academia Politécnica Aeronáutica, lugar donde es ejecutado el 26 de octubre de 1973.

Gabriel Augusto Marfull González

22 años, estudiante. Detenido el 14 de septiembre de 1973  por efectivos de la Fuerza Aerea mientras transitaba en bicicleta por el paradero 29 de Gran Avenida, siendo trasladado a la Base Aerea El Bosque, donde es ejecutado el 15 de septiembre de 1973.

 

Juan Martinez Aldana

42 años, militante del PartidoSocialista, dirigente sindical y candidato a Regidor, Tecnico en Cuero y Calzado. Ejecutado el 7 de diciembre de 1973 por efectivos de la Escuela de Infanteria de San Bernardo. Población Santa Laura.

 

Rene Maximo Martinez Aliste

20 años. Reservista del Ejercito, hijo de Juan Martinez Aldana. Ejecutado el 08 de diciembre de 1973 por efectivos de la Escuela de Infanteria de San Bernardo.

Mario Armando Canedo Rojas

Militante del Partido Socialista.Rondin, Detenido el 19 de Septiembre de 1973, frente a la Tenencia San Rafael. Ejecutado al interior de la Base Aérea el Bosque.

Jorge Torres Aranguiz

19 años, ayudante de Feria Libre. Detenido el 29 de Septiembre de 1973 por uniformados en la comuna de la Pintana y trasladado a la Base Aerea El  Bosque. Su cuerpo fue encontrado en la via publica con heridas de bala. Permanecio en calidad de detenido desaparecido hasta que sus restos fueron hallados en 1991 en el Patio 29 del cementerio General.

Nibaldo Manuel Rodriguez Herrera

14 años. Muerto en la jornada de protesta nacional realizada el 04 de septiembre de 1984 por disparos hechos por carabineros en Avenida Los Morros con Claudio Arrau.

Gilberto de las Mercedes Victoriano Veloso

35 años, militante del Partido Comunista, taxista, egresado de Servicio Social. Ejecutado por agentes de la CNI el 01 de Julio de 1985 en la intersección de las calles Alejandro Guzmán con Los Morros.

 

MUJERES Y DICTADURA

Texto: Maxine Lowy 

Imágenes cortesía de Juan Carlos Cáceres

La dictadura cívica-militar desencadenó una política sistemática de represión brutal, que ha sido ampliamente conocida y documentada. Sin embargo, una arista de esa represión ha sido poco visibilizado: Las mujeres opositores, activistas, y todas prisioneras políticas fueron especialmente castigadas, por transgredir lo que los militares y la derecha consideraban como el rol propio de la mujer, asociada al hogar y la familia.

Recién desde 2004 en Chile se empieza a tomar mayor conciencia de que la dictadura usó la violencia y en específico la violencia sexual como un castigo hacia la mujer.

Ese año, cuando se creó la Comisión Valech, mujeres que fueron presas políticas, junto con organizaciones de mujeres y de derechos humanos, hicieron un llamado a que la Comisión lo tome en cuenta como grave violación de los derechos humanos, como . También animaron a otras mujeres ex presas a denunciar estos hechos a los cuales fueron sometidas. Hicieron saber que la violencia sexual fue tan habitual que constituyó un método específico de tortura en contra de las mujeres.

Fueron 135 mujeres asesinadas o forzosamente desaparecidas; nueve de ellas estaban embarazadas. De los cerca de 3400 testimonios de tortura que presentaron las mujeres ante la Comisión Valech, casi la totalidad cuentan que sufrieron alguna forma de violencia sexual. También existieron centros de detención específicos dedicados a la violencia sexual, como Venda Sexy. Otras miles fueron encarceladas, golpeadas, sus casas allanadas, y ellas relegadas y exiliadas.

Al mismo tiempo, las primeras acciones organizadas y relevantes de resistencia surgieron de las mujeres. Mujeres impulsaron la organización de familiares de víctimas de la represión, en las agrupaciones de detenidos desaparecidos, ejecutados políticos y presos políticos.

Hicieron acciones como toma de cátedras, encadenamientos en organismos públicos, en los primeros años de la dictadura cuando nadie más se atrevía a denunciar la dictadura. La huelga de hambre de 24 mujeres (y dos hombres) que ocuparon la sede de CEPAL en Santiago, en 1977, fortaleció la condena internacional contra Chile. Las mujeres también se organizaron para responder ante la grave crisis económica y social, creando grupos de auto-ayuda como las ollas comunes, comités de salud, comprando juntos y talleres laborales.

A fines de los años 70 comenzó a organizarse el Departamento Femenino de la Coordinadora Nacional Sindical. También resurgió un movimiento feminista, con grupos de mujeres como el Memch 83’ y otros, que fueron parte de las convocatorias a paros y protestas nacionales, organizando manifestaciones callejeras, y cortes de calles.

La celebración en 1983 del Día Internacional de la Mujer, fue una de las primeras manifestaciones masivas públicas en dictadura. La consigna que se enarboló ese día “Democracia en el país, y en la casa”, resuena hasta hoy en día. Señala también que las prácticas de resistencia están a la base del proceso de reconquista de la democracia en Chile.

Maxine Lowy

 

(Fuentes:
La represión hacia las mujeres en dictadura, N. Cruces)

Las Mujeres y la Dictadura Militar en Chile, Teresa Valdes, Flacso, 1987

Democracia en el país y en la casa: Reflexión y activismo feminista durante la dictadura de Pinochet, Vanessa Tessada Santos

CARTAS

Querido Alonso.

Te escribo por primera vez una carta que jamás te he escrito, una carta que comienza treinta y dos años después, en un día de septiembre en que el tiempo se reinterpreta, la vida y sus circunstancias están adheridas a ese momento en que nuestra vida cambió para siempre. Hoy es otro septiembre y fue hace tanto tiempo pero sigue siendo tan poco.

Para mí en septiembre, el día que tu rastro se perdió para siempre, algo se rompió y es inútil tratar de componerlo, estos días desde que se asoma septiembre son días de tristeza. A veces pienso que ha pasado tanto tiempo y no entiendo porqué la pena se me viene incontenible. Sé que es el simbolismo de la fecha y sé también que es parte del trauma que significa saberte muerto pero no tener la posibilidad dejar flores sobre tu tumba y tener la certeza que estás ahí en un lugar físico donde puedo estar más cerca tuyo como se hace con el ritual de la muerte. Sé que es la tragedia que me obliga a poner un nombre terrible a tu ausencia, a la ausencia que no buscaste, la ausencia que nadie quiso, es la tristeza de pensar dónde estuviste, qué te hicieron, que te dijeron, es tener la certeza de saber que te sofocaron, te desnudaron, te golpearon, te dijeron que hablaras sino tus hijos pagarían por tu obstinado silencio, te colgaron de una ducha, es la certeza de saber que se ensañaron con tu grandeza, con tus ojos luminosos, con tu amor incondicional a la vida, una vida mejor para todos, se ensañaron con tu porfía, con tus esperanzas, con tus deseos de conquistar la alegría. 

Hoy después de tanto tiempo se condensa en un día de septiembre todo el significado de tu ausencia dolorosa. A veces evito pensar como hubiera sido la vida junto a ti. Hay tantas cosas que desaparecieron junto contigo, no sólo desapareciste tú, sino que ese acto se multiplica en todo lo que perdimos. Pienso por ejemplo que me hubiera gustado que me enseñaras a afeitarme, que hubiéramos tenido discusiones sobre la contingencia, que hubiéramos leído el mismo libro, que hubiéramos ido juntos a un recital. Te imagino en algún lugar de la protesta habiéndome advertido antes, hijo cuídate y yo diciéndote tú también cuídate, nos vemos más tarde en la casa. O quizá yendo contigo al cine o a tomar una cerveza. Me imagino creciendo y tú a mi lado incondicionalmente.

Durante muchos años el dolor de tu ausencia fue cotidiano, hoy día se condensa en este maldito día en que toda esta experiencia se ancla a una fecha, a un cierto momento de la tarde, a un mes lleno de tragedia, en los pequeños retazos que van configurando el día en que te desaparecieron. Y te sigo extrañando como si fuera posible cambiar en algo las circunstancias, pero no es así, irremediablemente estás desaparecido, irremediablemente no hay justicia, irremediablemente la palabra desaparecido hace desaparecer todo lo que eso significó y significa cada día de nuestras vidas.

Amado Alonso, como decirte todo lo que te extraño, todo lo que te he extrañado desde que no estás. Sólo decirte que yo no te he olvidado y tu nombre me acompaña todos los días desde ese día. Decirte que todo tu dolor no se me olvida, que estás presente en mis sueños de cambiar las cosas. Decirte que tus nietos están grandes, que la maneshita termina este año el colegio, el alonso y el nacho más que hermanos parecen amigos, la vivita tan esforzada en los estudios, y el nico quizá te recordaría a mi cuando era chico, igual de jodido, igual de inquieto, igual de lindo como todos tus nietos.

Hay tanto que decirte, esta vida de buscarte está poblada de angustias, de soledades, de esperanza. Está llena de otros hijos, otros amigos tan queridos, tan perseverantes en esta lucha por impedir que tu nombre y tantos otros nombres llenos de vida sean olvidados, tantos amigos valientes que no cesan de hacer visibles los nombres invisibilizados de los responsables, esos amigos que escriben o gritan tu nombre por las calles, esos amigos que no se cansan de quebrar la dura fortaleza con que han construido su impunidad los criminales.

Han pasado treinta y dos años y pasaran muchos más sin duda, y cada día es un esfuerzo para que tu nombre no seá olvidado. En tu memoria –querido padre- he escrito mil palabras, con tu recuerdo en mi memoria he caminado calles infinitas, con tu sonrisa y el amor que nos brindaste en esos pocos años que estuvimos juntos, he podido resistir el paso del tiempo y la tristeza obligada de esta historia.

Sólo decirte compañero Alonso que no hay perdón ni habrá olvido y que estás presente… ahora y siempre.

 

 

 

 

 

Yuri Gahona

 

 

 

La Muerte de Tres hermanos 

  El 20 de octubre al amanecer, la población Cuatro Estrellas de la Comuna de La Cisterna (Ex campamento transitorio La Cisterna) fue rodeada por tropas del Regimiento de Infantería de San Bernardo, y las casa de los pobladores fueron allanadas. Los uniformados iban provisto de una lista de las personas que debían ser detenidas, entre los cuales figuraban tres de los siete hermanos Valdivia Vásquez: Víctor Eduardo, de 18 años; Segundo Fernando, de 20 años; y Miguel Angel, de 16 años, los que no estaban en la casa, por lo cual anunciaron que al anochecer volverían buscarlos. Los detenidos, en total unas 20 personas fueron obligados a subir a un camión militar, donde se les arrojó al suelo y se les forzó a tenderse unos encima de los otros, hasta formar una verdadera pila humana. Varios de los detenidos fueron dejados en libertad ese mismo día. Al anochecer, los militares volvieron y se llevaron detenidos a los tres hermanos Valdivia y a Guillermo Enrique Abarca Leiva, el que sangrando profusamente fue dejado en algún punto del camino. Posteriormente el cadáver de Guillermo Abarca fue encontrado en el Instituto Médico Legal de Santiago por sus familiares.

            Los tres hermanos, después de ser sometidos a torturas con cortes de yataganes y quemaduras de cigarrillos, fueron llevados al basural Bajos de San Agustín, próximo al cerro Chena en San Bernardo, y les dieron orden de echar a correr. Mientras los detenidos corrían intentando salvar sus vidas, los militares les dispararon, matando a dos de los detenidos. Víctor Eduardo quedó malherido y fingió estar muerto. Una vez que los militares se retiraron, Víctor Eduardo comprobó que sus dos hermanos estaban muertos y en las condiciones que estaba, con varios impactos de bala, se arrastró hasta la carretera Panamericana y consiguió que un bus lo llevara hasta el Paradero 14 de la Gran Avenida, donde logró que en un carretón lo llevaran a casa de otros parientes, quienes lo llevaron al Hospital Parroquial de San Bernardo, donde fue operado inmediatamente y debió quedar internado dada su condición.

            Una hermana de Víctor Eduardo, Patricia Valdivia, pudo verlo, y a pesar de estar muy mal física y psicológicamente, le informó cómo había sido la muerte de sus hermanos y cómo había llegado a casa de sus parientes. Este relato está transcrito en declaración notarial.

            El 22 de octubre, a las 16:00 horas, Carabineros pertenecientes a la dotación de San Bernardo, ingresaron al Hospital y procedieron a detener y a llevarse a Víctor Eduardo, a pesar de la oposición de los médicos. Patricia Valdivia fue testigo de la detención y vio cómo Carabineros se llevaron caminando a su hermano del hospital, a pesar de estar herido y recién operado.  Desde su detención Víctor Eduardo Valdivia Vásquez continúa desaparecido.

“CONEJO” GREZ

Jorge Arturo Grez Aburto, el “Conejo” Grez, fue un militante legendario, un apóstol de la causa de la izquierda revolucionaria, una suerte de Manuel Rodríguez de fines de los sesenta y comienzos de los setenta, hasta mayo de 1974, desde cuando está desaparecido. Lo debo haber conocido en 1969, con la camisa verde de los jóvenes socialistas; venía llegando de alguna parte del país e iba a otra. Intenso, todo se lo tomaba como una misión fundamental, alegre, risueño y con una ironía sutil. Había sido uno de los fundadores del MIR en la Universidad de Concepción –donde había estudiado filosofía y medicina- y expulsado de ella durante 1967. Conocí a Carmen, su compañera y a la “Rebe”, su hija que sufrió las inspiraciones onomásticas de su padre (su nombre es Rebelión Aucán), a la que algunas veces mudé, di la ‘papa’ y entretuve. Durante muchos años fui un tío nostálgico, la recordaba a ella y a otra hija de amigos de entonces, América.

No compartí militancia con “Conejo”, quien practicaba algo parecido al politeísmo político, pues junto con ser socialista, había fundado otros grupos de izquierda mínimos, muy activos aunque más secretos que clandestinos. Ignoro cómo salió del MIR, pero sí supe de su vagabundeo por grupos que fundó o en los que participó. Redactor de informes, lúcido, gran lector –como lo éramos todos en esos tiempos- un tanto disperso eso sí. Una gran inteligencia dedicada intensamente a un objetivo que no se lo merecía. Con todo, el “Conejo” fue un adelantado para su época, los que pudimos conocerlos aparte de la política militante que instalaba tantas constricciones, tenemos una gran opinión de su reflexión política y, en general, acerca de la vida. Era de un pensamiento libre que buceó en diversas áreas del saber y no sólo en la política.

Gracias a las sugerencias de “Conejo”, que había nació en 1945 bajo los auspicios del signo Leo, leí acerca de Wilhelm Reich y la así llamada izquierda freudiana (la verdad es que quedé tan saturado de psicología que después leí muy poco de esa ciencia prima hermana de la que yo estudié posteriormente), a Jung, la literatura, chilena y universal (con otro amigo nos dedicamos a disfrutar de Huidobro, a Poe, y a los rusos (recuerdo que nunca terminé de leer “Los Hermanos Karamasov”). Leímos a Gorz, a Braudel, intentamos con Hegel (“todo está en Hegel”, decíamos); también a todos los “herejes” (aquellos que impugnaban las tesis de Lenín y eran vilipendiados por los partidos comunistas) como Trotsky, Lukacs, Rosa Luxemburgo, entre otros; particular interés tenía en George Orwell –el autor de “Rebelión en la Granja”, una sátira de la Unión Soviética- y creo que lo último que leí de él comenzaba con una mención de ese autor. Con pena recuerdo ese texto, redactado a pocos días del golpe de Estado, que contenía un inteligente análisis del la naturaleza de lo que estaba sucediendo en Chile, lo penoso es que la estructura política era un grupo raquítico, desconocido e ínfimo (el MG19), una cuestión esperpéntica. Pero así era “Conejo”, un gran talento desaprovechado, un gran tipo y una inmensa audacia puesta al servicio de “minicausas”, irrelevantes. Pero ello no me hizo alejarme –aunque eras peligroso encontrarse con él- pues su simpatía cautivaba (aunque, a ciertas personas les cargaba).

 

 

Jorge Arturo Grez Aburto se ganaba la vida como artesano en cuero antes de ser detenido y hecho desaparecer. Sé que fue pioneta de un camión y creo haberlo divisado en la parte de la carga de uno que iba por General Mackenna; fue la última vez que lo vi con vida. Más tarde me enteré que lo detuvo la DINA a la salida de una galería de arte el 23 de mayo de 1974. Se sabe que estuvo en Londres 38 y que uno de sus captores fue el “Troglo”. Más tarde fue trasladado al Estadio Chile. Más tarde fue nuevamente conducido a Londres 38 y se le pierde la pista. La detención de “Conejo” fue reconocida por el Ministro del Interior, sin embargo la Corte de Apelaciones e Santiago rechazó el recurso de amparo en su favor. Ignoro qué fue de su familia, creo que alguien me dijo que emigraron. Pero hay una muerte más injusta todavía, la del olvido, o la de un mal recuerdo. Casi nadie recuerda al líder estudiantil ni al organizador de pobladores; a lo más recuerdan a un personaje pintoresco, en realidad, Conejo era un personaje marginal a un proyecto político que también fue marginal. Ojalá haya podido recuperar su memoria y reparar los errores acerca de su vida.

“Conejo” Grez, no sé si fui tu amigo, siempre tenías tanta urgencia, tantas cosas por hacer, en Santiago, en Conce, en el norte, en Valparaíso, en muchos pueblos y pueblitos donde creías que te necesitaba un pobre, un obrero, un “campecha” o un perdedor en la vida. El futuro era urgente e importante, por el pospusiste tus amores y afectos; pero siempre tuviste una palabra de afecto, una recomendación, un dato, un libro que recomendar, un recuerdo que compartir, una interpretación que dar. La utopía, la dulce y embriagadora utopía, la seducción de mi época y de mi generación. Porque habrá un día en que “la tierra será el paraíso de toda la humanidad”. Sí, llegará un día en que habrá un mundo para el hombre, para la mujer, para todos los seres humanos.
 

Rodrigo Larraín

La Nacion

 

MEMORIA Y ARCHIVO ORAL: Hijos e Hijas de Detenidos Desaparecidos. Fundación PIDEE 2014

Testimonio de Evelyn Gahona Muñoz, hija de Alonso Gahona Chavez

 “El era papá y mamá porque mi papá se separó de mi

mamá cuando yo tenía dos años, por lo tanto él era el que se hizo cargo

de nosotros, entonces para todos lados íbamos con él hasta el momento

de la desaparición”

 

“Mi papá desapareció el 8 de Septiembre de 1975. Nosotros estábamos viviendo en el 31 de la Gran Avenida. (…) esa casa tenía doble pared. Y yo me acuerdo de una de las noches antes de que desapareciera mi papá, que lo anduvieron buscando. Llegaron los milicos, entraron, dejaron pero la escoba, botaron camas, muebles, de todo, buscándolo y nunca lo encontraron. (Recuerda) el desorden, sólo el desorden. (…) Pero yo siempre me recuerdo que mi papá decía que él lo único que les pedía, si a él alguna vez le pasara algo, que nunca nos separaran a nosotros. Él siempre nos crió muy juntos y muy de estar en las buenas y en las malas”.

 

“Me acuerdo de… la vez que allanaron la casa que eso fue en el 31 de Gran Avenida, ya cuando lo andaban buscando me acuerdo de la última noche (golpe con la mano en la mesa) que él comió en esa casa y que comió escondido, del plato que usó, eh… de lo que comió, que comió arroz me acuerdo”. (Evelyn Gahona Muñoz)

 

“…las últimas veces que lo vimos, yo siempre recuerdo que nos iban a buscar al colegio y yo lo veía a mi papá atrás de los postes que él nos miraba detrás de los postes”. (Evelyn Gahona Muñoz)

 

 

“yo me recuerdo de todo, me recuerdo cuando nos iba a buscar a un colegio allá en Ñuñoa, cuando íbamos a una plaza donde había unos animales me acuerdo, eh…tirábamos, típico tirar los lápices y las gomas, era como sagrado perder el lápiz y la goma cada vez que íbamos al parque”. (Evelyn Gahona Muñoz)

 

El Quila Rodriguez «fue un prisionero al que llegué a admirar por su valor, fue respetado incluso por los mismos jefes nuestros, por su inteligencia, por su hombría. Murió por sus convicciones. Pensó que lo que hacía estaba bien. Nunca dijo una palabra a pesar de haber sido torturado muy duro, durante casi 4 meses. Nunca lo pudimos quebrar, en ninguna circunstancia, ni mental ni físicamente. Estuvo en un armario vendado; para que no se le fuera la mente buscaba dibujos en las tablas, se imaginaba situaciones. Estuvo tanto tiempo vendado, que llegó a desarrollar los sentidos del oído y del olfato más que nosotros. El cayó detenido poco antes de que florecieran los árboles y en el «Nido 20» había árboles, y un día nos dijo: «yo sé donde estoy, en el paradero 20 de la Gran Avenida, la sirena que suena y que da la hora yo la conozco». Parece que en su juventud había sido bombero en esa compañía. También reconoció el silbato de una fábrica que había por allí. El escuchaba y sacaba cuentas».

            «Antes de eso lo tuvimos en un hangar, en Cerrillos, en el lado civil del Aeropuerto. Allí un día nos dijo que estaba detenido en Cerrillos. Nosotros le expresamos «¿cómo lo sabes?, puede ser Pudahuel o la Base Aérea El Bosque». «No» -dijo- «escucho todos los días las indicaciones que da la torre de control, y nunca han dado la salida de un avión de combate ni tampoco de pasajeros; tiene que ser Cerrillos. Así nos fuimos haciendo amigos de él. Cuando lo llevamos a Colina estuvo perdido un tiempo. Sabía que era un lugar donde se hacía instrucción, que era un Regimiento, porque escuchaba los conscriptos en la mañana, que trotaban y cantaban».

 

 

Andres Valenzuela,  ex agente del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aerea

Confesiones de un agente, Revista Cauce 23 al 29 de Julio de 1985